Leche de tigre, ese toque tan especial de la cocina peruana

Dice una de las mil leyendas sobre la leche de tigre, que lo de “tigre”, se utiliza por su poder afrodisíaco. De hecho, no son pocos los peruanos que llaman a esta receta “la viagra peruana”.

De hecho, la leche de tigre es posiblemente, junto al ceviche, una de las grandes aportaciones de la cocina peruana al patrimonio gastronómico internacional. El gran secreto de nuestra cocina no solo es un aderezo de platos como el propio ceviche, sino que además ha tomado protagonismo por sí misma, y ya en muchos restaurantes y desde hace varias décadas, ya se puede tomar como bebida o entrada, aperitivo o cóctel.

Su consumo separada del ceviche, se originó hacia los años 70, en lugares humildes como mercados, huariques y puestos de venta ambulantes, donde se servía como reconstituyente. De hecho, se cree que un establecimiento de carretera empezó a servir el plato a unos jugadores de fútbol limeños que llegaban a diario cansadísimos de sus entrenamientos. En dicho local, la cocinera les preparaba este brebaje con el que se recuperaban de inmediato, por lo que volvían cada dos días a llenar el restaurante. La historia funcionó de tal manera, que el chef propietario decidió abrir cuatro restaurantes más en Perú.

Se dice que hay tantas recetas de leche de tigre como cocineros y cocineras, pues no hay una única manera de elaborarla. Pero la clave de toda buena leche de tigre es su intensidad, que le proporcionan el cilantro, la lima y el caldo del pescado con el que se prepara. Su elaboración no encierra grandes dificultades. Podemos hacer una sencilla leche de tigre con lima, cilantro, gambas peladas, cebolla morada, tacos de pescado fresco, sal, apio, fumet de pescado y hielo picado. Troceando todos estos ingredientes, y batiéndolos con una batidora obtendríamos una base, a la que añadiríamos ají al gusto. Se reserva en nevera durante varias horas y… ¡listo!

El resultado es, efectivamente y según muchos nutricionistas, uno de los platos más sanos, vitamínicos y bajos en grasa, a la par que proteínicos que existen.